domingo, 7 de septiembre de 2014

La mujer del César

Hace unos días hablaba con un amigo (con el que, por cierto, emprenderé un proyecto en las próximas semanas más que interesante) sobre la reforma electoral que pretende llevar a cabo el Gobierno y, más allá de las bondades o maldades de la reforma pretendida, llegamos a una conclusión que está inmejorablemente definida por la conocida frase: "La mujer del César no sólo tiene que serlo, sino también parecerlo".



Y es que plantear una reforma, y más cuando es de tal calado, no sólo debería ser una buena reforma sino que también debería guardar unos mínimos en todo aquello que rodea tal propuesta. Por ejemplo, el PP plantea reformar la ley electoral en el ámbito local. Pero...

¿Dónde está el diálogo con el resto de fuerzas políticas? Lo siento, decir "nos sentamos con quien quiera hablar" no es diálogo; entre otras cosas porque presupongo que el diálogo nunca llegaría a buen puerto y tener la mayoría absoluta en Congreso y Senado le hace sentarse a esa mesa con toda la fuerza. Es decir, se hará lo que el PP (en este caso) quiera que se haga y si no quiere atender peticiones, enmiendas, propuestas, etc., no lo hará. Y no nos engañemos, no son muy dados al diálogo.

¿Dónde está la explicación a la ciudadanía? Sé que, en lo que se refiere a política, este país se mueve como si de fútbol se tratara. Nuestro partido es nuestro equipo. Puede que de vez en cuando nos quejemos de cómo juega, de algún resultado o de algún fichaje, pero está claro que preferimos que gane nuestro partido a ver ganar a otro (y menos aún si es el gran rival). Es decir, lo que es crítica a los nuestros, lo justo. Eso quiere decir que da igual la reforma que uno u otro partido presente. Los suyos estarán a favor y los demás en contra. Pero aunque sea por decoro, no estaría mal hacernos mínimamente partícipes a los ciudadanos. Yo que sé, por el qué dirán. ¿O es que temen que empecemos a pensar y que decidamos que eso no nos gusta?

¿Dónde está la transparencia? No soy tan cándido, sé por qué se plantea esta reforma y por qué se hace ahora, a menos de un año de las elecciones municipales. Pero contesto a esto con otra pregunta: ¿Por qué no plantear una reforma total de la Ley Electoral? ¿Se creen que no nos vamos a dar cuenta? Pues probablemente no. Pero porque no queremos. Son nuestro equipo de fútbol. Pero ¡ay si quisiéramos!

En fin, por si no se ha notado, soy de los que piensa que se debe hacer buena política y eso no se consigue solamente con las reformas, sino en cómo nos tratan a los ciudadanos y con la actitud. Qué poco les importa esto y qué poco lo exigimos los ciudadanos. La buena política no sólo debe ser efectiva, debe ser también respetuosa, transparente y conciliadora. El día que nos demos cuenta de que tenemos la fuerza para exigirles eso y mucho más...

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