jueves, 25 de octubre de 2012

Entrevista a Artur Mas (3)

La entrada de hoy, penúltima de la serie, la quería dedicar un poco más en profundidad a aquellas declaraciones que Mas hace en referencia un poco más directa hacia el proceso independentista.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Entrevista a Artur Mas (2)

Hace semanas que, cuando alguien me pregunta o saca el tema para debatir, defiendo una misma posición de la que estoy más que convencido: el sistema de reparto de recursos debe cambiar. Hoy voy a dividir el post en dos partes: 1) Mas y el pacto fiscal o la independencia; 2) Distribución de recursos.

Durante la entrevista, Mas deja clara una cosa que contiene mucha más miga de la que parece. Se produce la siguiente conversación:

-Jordi Évole:¿Por qué ha convoca Ud elecciones justo ahora? 
-Artur Mas: Por dos razones: porque hubo una manifestación de un millón y medio de personas; y segundo, porque falló el pacto fiscal.
-Jordi Évole: Si a Ud. Mariano Rajoy le hubiese dado el pacto fiscal, ¿no hubiese convocado elecciones?
-Artur Mas: No, lo digo rotundamente.
-Jordi Évole: Entonces, la manifestación no hubiese sido tan importante.
-Artur Mas: No hubiese sido tan decisiva sin el otro argumento.

Y los catalanes que se manifestaron el día 11 de septiembre, ¿no se indignan con estas palabras? No voy a ahondar en este tema hoy, pero sí me parece que deja una cosa clara: Artur Mas convoca elecciones porque no tiene pacto fiscal y cuenta con una fuerza más que importante para presionar como es la independentista. No nos engañemos, sacar un millón y medio de personas (prácticamente, un 20% de la población catalana) a la calle no es ninguna tontería. La reacción casi consiguiente de los "no-catalanes" es pensar que todo esto pasa por dinero. Tampoco nos engañemos, la cuestión económica constituye un factor muy importante en casi todos los problemas que tienen que ver con el nacionalismo. De hecho, Mas no lo niega. Pero, ¿tiene razón en sus postulados?

El sistema autonómico español se basa en un sistema de solidaridad mediante el cual todas las comunidades autónomas aportan una serie de recursos, que colecta el Estado, y que éste devuelve en forma de inversiones (generalmente, de obra pública). Lo normal en este sistema es que los grandes motores económicos del país reciban menos inversiones que recursos dan, para así favorecer el desarrollo en aquellas regiones que menos tienen. Es cierto que Mas no niega la necesidad de este sistema, aunque critica el cómo ("(...) se transfieren muchos recursos al Estado. Una parte está justificada, no lo hemos negado nunca. El problema es la proporción, el calendario y el tiempo"). Es decir, Mas entiende que la proporción no es la correcta: aporta muchos recursos y debería recibir más inversión pública. ¿Conclusión? El sistema falla. En esto, estoy de acuerdo con Mas. No en la premisa de que el Estado, como no invierte suficiente, ha hecho quebrar la economía catalana. En eso, bastante han tenido que ver los gobiernos catalanes, incluido el del sr. Mas. Pero sí en que el sistema de reparto está mal planteado.

¿Qué solución busca Mas? El pacto fiscal. Es decir, un concierto económico como del que gozan País Vasco y Navarra. Estas dos autonomías recaudan los impuestos y dan una cantidad convenida al Estado en pago por los servicios que éste presta en ambas regiones. Es decir, disponen de la mayor parte de sus recursos. ¿Por qué estas dos Comunidades tienen este "privilegio"? Se les concedió, sin duda, por la difícil situación política que atravesaba España en la transición. Esto es más opinión que realidad, pues yo no estaba allí para comprobarlo, pero creo que la represión franquista en el País Vasco creo una especie de "deuda moral". Además, contaban con una difícil situación socio-política (ETA jugando un papel más que principal) lo que llevó a los responsables de entonces a concederles el pacto fiscal para intentar "resarcir" a los vascos y que se acomodaran en el conjunto del Estado. A Navarra se le concedió para evitar la tentación de unirse al País Vasco y que ejerciese, así, de contrapeso. Teniendo en cuenta esto, no veo tan descabellado que Mas solicite/exija el pacto fiscal. No lo comparto, pero entiendo que esgrima el argumento infantil siguiente: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Cómo se contesta a eso? No hay mucha argumentación, la verdad.

Todo esto no quita para que los distintos gobiernos catalanes, todos de CiU más el del famoso tripartito, hayan malgastado recursos y su deuda se haya disparado tanto. ¿Con el pacto fiscal la deuda sería menor? Es imposible responder eso, por mucho que unos digan que sí y otros que no. ¿Quién dice que las cuentas no estarían más saneadas? ¿Quién niega que los gobiernos catalanes podrían haber malgastado aún más, gozando de tantos recursos? Decir que sí o que no es jugar a la historia-ficción y, salvo que el argumento se esgrima para una novela (que implica, necesariamente, ficción), eso se llama demagogia. Claro, que ¿cuántos se creen estas cosas a pies juntillas?

Y esto me lleva a la última cuestión: la distribución de recursos está mal planteada, desde el mismo momento en que no todos están en igualdad de condiciones. Si queremos un sistema de conciertos económicos, en el que cada cual recaude lo suyo y aporte lo que le corresponda para el mantenimiento del aparato estatal, me parece perfecto. Si queremos un sistema de solidaridad, también me parece perfecto pero seamos conscientes de que el actual no funciona.

Mas dice una cosa en la entrevista con la cual concuerdo completamente: "Hay muchos territorios en España que merecen una mejor oportunidad que la del subsidio" (según él, es un argumento de Duran i Lleida). España se ha convertido a la cultura del "que me lo den hecho". Cierto es que hemos alcanzado cotas de calidad de vida inimaginables hace 40 años. Mi generación y las que vienen detrás no hemos conocido otra y creímos que esto era jauja. La de mis padres confiaron en que, con el bienestar que, luchando, habían conseguido, sus hijos no tendríamos de qué preocuparnos. Pero la vida no funciona así. Los recursos están mal repartidos y se invierten, en mi opinión, en cosas equivocadas.

No me malinterpretéis: el Estado debe velar porque tod@s tengamos una mínima calidad de vida cuando no podemos proporcionárnosla nosotros mismos. Pero el Estado no debe gastarse todo el dinero en subvenciones, PERs, etc. El Estado debe invertir el dinero en proporcionarnos las posibilidades de crecer, tanto personal como colectivamente, algo que ni el sr. Rajoy ni el sr. Mas (entre otros) están haciendo desde sus diferentes puestos de responsabilidad. Nuestra mentalidad debe cambiar. Debe acabarse el "para qué voy a buscar trabajo si con el paro cobro más dos años". Se debe invertir en oportunidades y en bienestar, no en suplir el esfuerzo. Debe haber un cambio de mentalidad. De los de arriba y de los de abajo que, probablemente, de haber invertido mejor las Administraciones Públicas los distintos recursos, no estaríamos tan lejanos los unos de los otros.

Si queremos un cambio de sistema (y creo que lo queremos), debemos empezar por cambiar nosotr@s mism@s.

lunes, 22 de octubre de 2012

Entrevista a Artur Mas (1)

Jamás he escondido mi admiración hacia el programa Salvados y, en especial, hacia el miembro de su equipo más conocido: Jordi Évole. Me parece un periodista de los que, desgraciadamente, hay pocos, que nunca evita la pregunta o la situación incómoda y no le gusta hablar con eufemismos o metáforas de difícil comprensión. Sus preguntas son claras y directas y exige respuestas del mismo calado. Creo que si queremos una sociedad española más preparada que sustente un Estado más eficaz y mejor dotado, éste es el tipo de periodismo que debe verse en nuestras televisiones, leerse en nuestros periódicos y escucharse en nuestras radios. Pero como también es muy conocida mi aversión hacia nuestras empresas de comunicación, no ahondaré más en el tema. De momento.

Este domingo, Salvados fue una entrevista monográfica a Artur Mas, President de la Generalitat de Catalunya. La vi durante su emisión y me dejó mucha ideas bullendo en mi cabeza. Por eso hoy la he visto más detenidamente y he ido haciendo algunas anotaciones sobre las que he reflexionado y que me gustaría compartir con vosotr@s durante dos o tres artículos. Es una reflexión basada en el tema prinicpal de la entrevista, el proyecto independentista de Mas, pero que pretende conjugar críticas argumentadas y opiniones de todo tipo, no sólo respecto al proceso independentistas, sino en muchos casos en el conjunto de la política y la sociedad españolas.

Sólo comentaré en este primer artículo un momento de la entrevista en la que Jordi Évole enseña una imagen de una pintada en un banco en la que se lee: "Espanya ens roba" ("España nos roba"). La acción se sitúa en un bar y el camarero de dicho bar hace una reflexión más que acertada, aunque lamento decir que, en mi opinión, lo hace de forma inconsciente. Este camarero, que momentos antes se declara contrario a la independencia como modo de resolver los problemas de Catalunya, dice que está completamente de acuerdo con esa pintada. Más concretamente dice lo siguiente:

"Estoy totalmente de acuerdo. Con los números y lo que nos cuentan, en mano, nos roban. No nos dan lo que es nuestro, por lo tanto..."

Decía antes que no ahondaría más en mi aversión a las empresas de comunicación de este país. Menos mal que puse el "de momento" que me permite volver al tema. Porque la pregunta que yo le haría a ese chico (y a cualquiera que me argumentara así únicamente) sería: ¿Y qué es lo que nos cuentan?

A lo mejor es que a mí se me ha ido la almendra del todo (y probablemente sea cierto), pero no creo estar loco cuando digo que, en asuntos nacionales, las empresas de comunicación responden a una determinada ideología y a unos determinados partidos políticos. Ejercen más como megáfonos doctrinarios que como medios informativos imparciales o como medios que creen una libre opinión pública. En los periódicos, por ejemplo, prácticamente ya ocupan más espacio las columnas y las páginas de opinión, que las de información. Los innumerables tertulianos de radio y televisión suelen tener un perfil aceptado por la emisora o cadena respectiva, maquillado algunas veces con alguno que difiere en cosas mínimas para disfrazarlo de pluralidad o imparcialidad. Y esto, señoras y señores, a mi humilde entender, no viene a ser otra cosa que dictarnos lo que tenemos que pensar y lo que no, cómo lo tenemos que pensar y cómo no hemos de hacerlo.

Claro, tenemos la libertad de comprar otro periódico, de cambiar de cadena o de emisora. Sí, pero para ir a otra donde intentarán hacer lo mismo, pero con otros postulados. ¿Será casualidad que se asemeje tanto a lo de votar a un partido o a otro? Creo en un medio de comunicación público que ejerza esta función en la sociedad (impulsaría, por qué no, también un diario escrito de carácter público), pero éste sólo sería eficaz si los profesionales que allí trabajasen no fuesen puestos a dedo y sintiesen la libertad de poder ejercer su función, ni más ni menos. El ideal de un periodista, creo yo. Un ideal que muchos parecen haber olvidado a cambio de la supervivencia pero que si existiera en un ente público, empujaría al resto de empresas a acercarse al mismo.

Esto sucede en Madrid y sucede en Catalunya. Nos cuentan lo que quieren contarnos. No puedo decir si los datos que da La Vanguardia son ciertos. o si lo son los que da El Mundo. Lo que no me explico, lo que me hace reflexionar y dudar es que los datos económicos de las aportaciones al Estado de Catalunya y las recepciones que a modo de inversión hace allí el Estado que dan los dos diarios, no son los mismos (ni en estos dos diarios ni en ninguno, claro). Cada uno cuenta "su" verdad. Probablemente, ninguna pueda ser acusado de mentir. Sí, probablemente, de no contarlo todo.

Tal y como Mas dice durante la entrevista (aunque sólo lo aplica cuando le interesa), ¿tanto miedo tienen de saber lo que pensaríamos si supiésemos toda la verdad? Está en nosotros no dejarnos manipular y ser críticos con la información que nos llega. Una sociedad que quiere prosperar, avanzar y mejorar, deber ser necesariamente, en mi opinión, una sociedad crítica. ¿Estamos dispuestos a serlo?

lunes, 1 de octubre de 2012

¿Democracia u oligarquía?

Hacía bastante tiempo que no escribía debido a que tenía el tiempo bastante ocupado, sobre todo en la publicación y difusión de mi novela, Sombras y honor (La espada de la serpiente), disponible en formato eléctrónico en Amazon. Si por casualidad quisierais más información, podéis visitar mi otro blog, Puño y letra.

Pero vuelvo a esribir por la insistencia de la señora María Dolores de Cospedal, que, para quien no lo sepa, es la presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y secretaria general del Partido Popular. La sra. Cospedal ha propuesto que los parlamentarios, estatales y autonómicos, así como cualquier cargo público, no cobren y compaginen esta labor con sus labores profesionales. A priori, lo que más puede llamar la atención es el "que no cobren", frase bastante atrayente y que puede funcionar como un reclamo populista. La realidad, y aquí es donde creo que falta información (uno de tantos fallos entre nuestros medios de comunicación), es que no es tan progre como quiere parecer. Y a continuación paso a exponer mi argumentación y mi opinión.

Esa misma frase, que es la que usa la sra. Cospedal, se puede enfocar desde otro punto de vista: si no tienes dinero no puedes hacer política. La propuesta de la sra. Cospedal implica que, o tienes una empresa cuya economía vaya más que desahogada (cosa que muy pocas pueden decir hoy en día), o tienes parientes muy ricos, o no puedes dedicarte "a lo público". ¿Saben Uds. qué es la sra. Cospedal? Abogada del Estado. Es decir, funcionaria. ¿Saben Uds. que el 90% del gobierno actual son altos funcionarios del Estado? Estas personas pueden dedicarse a la política. ¿Por qué? Porque tienen un buen patrimonio personal, lo primero. Y segundo porque, al ser funcionarios estatales, pueden pedir una excedencia (su patrimonio les permititría estar 4 años sin cobrar) y, una vez decidan que acabe su carrera política, volver a sus plazas seguras de trabajo. ¿Cuántos ciudadanos disponen (disponemos) de estas condiciones socio-económicas y laborales? Muy pocos, la verdad.

A esto que, a mi juicio, ya es suficiente para replantear al menos la cuestión, añado más argumentos. Si alguien compaginase su labor profesional con su función pública, ¿cuánto tiempo le dedicarían a la función pública? ¿5 horas? ¿6? Eso en el mejor de los caso, claro, ya que hay que cumplir 40 horas semanales de trabajo. ¿Con qué diligencia lo harían? ¿Podrían estas personas manejar miles de millones de euros en una trabajo a tiempo parcial? Lo importante es poder vivir. El sueldo para vivir me lo otorgaría mi labor profesional. ¿De verdad pienso trabajar 8 horas diarias en "lo mío" y 7 más en asuntos públicos que no me reportan nada? Sin duda yo, trabajador, no me plantearía cumplir una función pública por muy loables que sean mis intenciones. Primero, necesidades básicas. Después, ya lo vemos.

Una más. Desde la Revolución Francesa, los ideales occidentales, adjuntos a los sistemas democráticos, proclaman la meritocracia. Es decir, que aquél que valga para algo tenga la oportunidad de cumplir esa función, ignorando su origen eminentemente social. En plata, que el hecho de que provengas de un entorno humilde económica y socialmente hablando, no te impida hacer algo en lo que eres bueno. La propuesta de la sra. Cospedal implica que la meritocracia desaparece. Alguien con orígenes humildes no podría acceder a la función pública sin cobrar porque no podría subsistir, por buen político potencial que pueda ser. ¿No es acaso eso algo antidemocrático? Parafraseando a la sra. Cospedal, ¿no sería algo similar a un Golpe de Estado? Porque les recuerdo que vivimos en una Democracia Parlamentaria (eso pone en la Constitución), algo que, traducido del griego, significa "gobierno de todos". Resulta que esta propuesta es, pues, contraria a tal definición semántica.

¿Conclusiones? Si la propuesta de la sra. Cospedal sigue adelante, sólo podrán gobernar las personas que gocen de una muy buena salud económica, que son muy pocos y cada vez menos. Dejaremos atrás una democracia (mejorable, pero democracia al fin y al cabo) para articular legalmente una oligarquía (literalmente, gobierno de pocos), que puede reducir aún más el círculo de aspirantes. Lo próximo, parece, será volver al sufragio censitario (sólo pueden votar aquéllos que reúnan ciertas condiciones socio-económicas).

Si esto es lo que queremos, perfecto. pero tomemos una decisión una vez comprendamos lo que de verdad estos titulares nos quieren decir y hagámoslo de una forma consciente. No nos dejemos llevar por palabras bonitas como "que los parlamentarios no cobren".