Lo primero y ante todo, me gustaría expresar mis
condolencias y mi más sentido pésame a los familiares del fallecido hoy en Madrid
en una reyerta entre seres, ni siquiera sé si se merecen la calificación de
humanos, que se enfundan una camiseta de fútbol para esconder su miserable
ideología y forma de vivir ya que, si no fuese por eso, estarían aislados. O,
al menos, eso me gustaría creer. Mi más sentido pésame a los hijos del
fallecido, de 4 y 19 años, que viven una situación dramática sin que ellos lo
hayan buscado ni tengan responsabilidad alguna y que se han levantado un último
día de noviembre con un cambio radical en su vida que tendrán que digerir tan
pronto como puedan. Lamento una muerte humana y más por cómo se ha producido
porque cada muerte violenta arranca de cuajo parte de nuestra alma como seres
humanos. Tal vez por eso, cada vez nos queda menos alma y reaccionamos con más
frialdad.