Desde que vivimos esta crisis, estamos poniendo en cuestión prácticamente
todo nuestro sistema como civilización. En ello se demuestra nuestra humanidad,
cuestionándonos todo cuando las cosas vienen mal y no cuando tenemos el viento
a favor. Nos falta ese sentido del mañana que tenían nuestros previsores abuelos.
En cualquier caso, nunca es tarde si la dicha es buena y salimos de ésta (que
saldremos, el capitalismo nos necesita) mejor preparados para la siguiente (que
tampoco dudéis que llegará, tarde o temprano). Ahora ponemos en solfa nuestro
sistema educativo y la pregunta que más divide a nuestra sociedad tras la
propuesta de reforma sobre las becas del ministro Wert es la que planteo en el
título de esta entrada: ¿Qué debe preponderar a la hora de otorgar las becas?
¿La igualdad de oportunidades? ¿O la exigencia? La respuesta, para mí, es otra
pregunta: ¿Es necesario elegir?