Es en los tiempos de crisis cuando cuestionamos cuanto somos y cómo funcionamos y esta regla vale para todo aquello que esté formado para seres humanos. Cuestionamos la sociedad en que vivimos, nuestros modelos educativos, nuestros valores morales y, como no, nuestra composición política. Es el momento de los separatismos, de los nacionalismos (regionalistas y españolistas), de las izquierdas y las derechas, del populismo que pretende atraernos a sus redes para poder llevar a cabo un modelo radical, sea éste en un sentido o en el otro. Sinceramente, no me gusta ninguno de ellos.