Una canción de Golpes Bajos, una banda mítica, reza "Malos tiempos para la lírica".
Me atrevería a decir que para nadie en general. Pero las sociedades que
salen de las crisis, suelen salir más fortalecidas. O, al menos, ésa es
la esperanza que nos queda.
Además
de económica (que es la más grave porque pone en riesgo las necesidades
primarias de la gente), vivimos una crisis social y política galopante.
Me he hartado de escuchar que si la sociedad española no tiene cultura
política, que si no se ha implicado, parafraseando al personaje
televisivo, en ésta nuestra democracia, que si la juventud ha nacido
acomodada y no sabe luchar. No seré yo quien niegue la mayor y razón no
le faltan a tales afirmaciones. Nuestros abuelos y nuestros padres
lucharon por un mundo mejor, por su presente y nuestro futuro. Nosotros
nacimos en ese mundo mejor y creímos que lo mejor era no tocarlo.
La
realidad nos ha enseñado, a base de golpes, que estábamos equivocados.
Como casi siempre. Es la hora de reaccionar y de implicarse. Nuestro
mundo de hadas se ha venido abajo y hemos entrado en ese Matrix real que
aparece cuando te tomas la píldora roja, una especie de sueño del que
nos quejábamos por quejarnos, y que ahora se ha convertido en la
pesadilla de la que querríamos despertar y no podemos.
El
sistema falla. Todos hemos visto al mismo gato negro doblar la misma
esquina no ya dos veces, sino cientos de ellas, pero hemos hecho la
vista gorda porque no nos iba mal. Pero ahora que somos conscientes
podemos empezar a cambiarlo. Hay muchas formas y cada uno podemos
combinarlas como creamos oportuno. Pero el "no hacer nada" ya no es una
opción.
Y
este blog, para mí, será una de esas formas. Será una herramienta con
la que desarrollar mi espíritu crítico, donde pensar en voz alta aquello
que yo pienso y no lo que otros quieren pensar por mí. Un espacio de
denuncia si así lo creyese oportuno. Un megáfono de libertad de
expresión para el que me quiera escuchar y que prestaré a quien quiera
utilizarlo, siempre que lo haga con respeto. Y, sobre todo, será mi
continuo contacto con la realidad, una realidad que nadie más puede
continuar ignorando sin que la marea se lo lleve por delante.
Y yo no quiero que me lleve por delante.
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