sábado, 4 de agosto de 2012

La quinta columna

El alzamiento de julio de 1936 no fue todo lo exitoso que los generales sublevados esperaban. España estaba dividida en dos, la que lo apayaba y la que decidió resistir. Se pretendía dar un golpe de mano y evitar un baño de sangre. Obviamente no se consiguió y así se inició la que, probablemente, fue la etapa más dura de nuestra Historia: una Guerra Civil. El objetivo, entonces, estaba claro: tomar Madrid. Controlar la capital significaría ganar la guerra. ¿Cómo lo harían? Los generales sublevados, dirigidos por Mola y Franco, decidieron la táctica de las cuatro columnas: dos dirigidas por Franco que vendrían desde el sur y suroeste; y dos desde el norte, por la Sierra, dirigidas por Mola. Los ciudadanos de Madrid que apoyaban la sublevación empezaron su trabajo dentro de la capital: sabotajes a la defensa de la ciudad, refugios para los compañeros ideológicos, cabalgadas en coches pistola en mano para meter miedo a la población... Estos ciudadanos fueron conocidos como la Quinta Columna, la que trabajaba desde dentro.

La realidad es que, en mi opinión, la quinta columna ha regresado. El gobierno ha introducido en la radio televisión pública a sus propios peones que, desde dentro, están desmantelando todo aquello que pueda cuestionar sus decisiones o, simplemente, ponerles en apuros. Es obvio que todos los gobiernos quieren una radio televisión pública lo más afín posible. Son creadores de opinión pública, se supone que la más imparcial del país porque no debería responder a más intereses que los de la información. La realidad es bien distinta. Todos han pecado en mayor o menor medida de inclinar TVE y RNE hacia su lado. Lo de ahora es descarado.

Así, han sido destituidos (entre otros muchos según he podido leer):
  • Fran Llorente, que era director de informativos. Fue despedido entre los aplausos de sus compañeros.
  • Xabi Fortes, director del programa "La noche en 24 horas" de Canal 24h., muy bien considerado por la crítica.
  • Juan Ramón Lucas, director del programa "En días como hoy" de RNE, que había conseguido los mejores resultados de la cadena en la franja matinal.
  • Toni Garrido, director del programa "Asuntos propios" de RNE, que había conseguido los mejores resultados de la cadena en la franja vespertina, y de "Redes" en La2, programa tremendamente recomendable que ya veremos cuánto le dura (quizás algo más porque no trata temas políticos).
  • Pepa Fernández, directora del programa "No es un día cualquiera" de RNE, que había conseguido los mejores resultados de la cadena en la franja matinal de los fines de semana.
Es obvio que sus ceses en nada responden a una política de empresa, puesto que tenían las mejores audiencias de las cadenas, gozaban de prestigio y eran muy respetados. ¿Qué ha cambiado?

Han cambiado el presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique y, sobre todo, el director de informativos: Julio Somoano, ex-director de informativos de Telemadrid (afín por tanto al PP). Un simple dato curioso: Somoano escribió una tesina fin de Máster de Comunicación Política sobre la estrategia que debía seguir el PP para ganar las elecciones de 2008. Además de la declaración de "independencia" que supone, en ella usa frases del tipo "esto es demagógico, pero calará en el electorado". Está en la página 36. Si alguno le quiere echar un vistazo, os la dejo aquí.

La última cesada ha sido Ana Pastor, directora de "Los desayunos de TVE", profesional a la que, personalmente, admiro muchísimo. Pocos periodistas me llaman la atención por la degradación que, a mi parecer, sufre la profesión, más culpa de las empresas que obligan a seguir líneas editoriales cada vez más claramente afines a ideologías políticas, que de los propios periodistas. Pero Ana Pastor preguntaba sin mirar a quién preguntaba (por mucho que me intentéis, los de uno y otro lado, convencer de lo contrario) y hacía, en mi opinión, lo que se le debe exigir a un periodista de un medio de comunicación público. Ése ha sido su gran pecado, no hacerse amiga de nadie. A las primeras de cambio, fuera. Recuerdo que fue la que viajó hasta Irán para entrevistar a Ahmadineyad y se atrevió a hacerle preguntas incómodas (como a todos y todas a los que entrevistó) jugándose algo más que la carrera. Ojalá hubiera más "Anas Pastor".

Mi última reflexión es un poco más general: tanto que presumimos de Democracia, ¿es éste el reflejo de nuestra madurez democrática? Personalmente me da asco. En Gran Bretaña los políticos no reciben previamente el cuestionario ni tienen derecho a dirigir la entrevista como aquí. En Gran Bretaña, la democracia más antigua del mundo, los periodistas ponen en apuros a los políticos, que deben hacer un ejercicio de renovación continua en sus informaciones para no caer en las trampas de sus periodistas. Eso es una democracia y no una en la que los políticos dirigen Cajas de Ahorro, televisiones, radios, etc. y deciden sobre los destinos de trabajadores de una forma parcial e interesada. En una democracia, la clase política debe ser un ejemplo. Aquí, desde luego, no lo es.

Afortunadamente hoy existen herramientas que, por el momento, no pueden callar como Twitter. En ella, Somoano decía que se dejaría la piel por una televisión pública objetiva, plural y de calidad. Juan Ramón Lucas escribe hoy: "El cese de Ana Pastor confirma que no es tiempo de rigor e independencia. Tampoco de sutilezas. Y esto último es importante considerar". Por último, la porpia Ana Pastor escribe: "Digan lo que digan, me cesan por hacer periodismo". Pensemos un poco, por favor.

Ya lo decía en mi presentación: no es sólo una crisis económica. También es una crisis galopante en lo social y en lo político. Y me atrevería a decir, en lo moral.

Os dejo el audio de despedida de Toni Garrido a sus oyentes de "Asuntos Propios" donde hace unas reflexiones más que interesantes sobre las que pensar.

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