Es en los tiempos de crisis cuando cuestionamos cuanto somos y cómo funcionamos y esta regla vale para todo aquello que esté formado para seres humanos. Cuestionamos la sociedad en que vivimos, nuestros modelos educativos, nuestros valores morales y, como no, nuestra composición política. Es el momento de los separatismos, de los nacionalismos (regionalistas y españolistas), de las izquierdas y las derechas, del populismo que pretende atraernos a sus redes para poder llevar a cabo un modelo radical, sea éste en un sentido o en el otro. Sinceramente, no me gusta ninguno de ellos.
Porque todos estos modelos son rígidos, "de pensamiento único" les llamo yo. Miro, busco y no encuentro un modelo que piense en la gente. Están el modelo centralista, el modelo separatista, el secesionista, el de izquierdas, el de derechas, el soberanista, el consultivo, el mío, el tuyo, el del vecino, el de la Merkel (no duden de que tiene un modelo para nosotros), etc. Modelos rígidos todos ellos donde pretendemos dar nuestra solución a los problemas sin tener en cuenta que no somos el ombligo del mundo.
He estado en un par de tertulias ciudadanas sobre el resultado de las elecciones catalanas y ambas han tomado la deriva de si nacionalismos sí, nacionalismos no, separatismos sí, separatismos no. Seguro que os suenan algunas frases del tipo "es que España tiene que ser una"; "es que los vascos y los catalanes somos (son) distintos" (esta en Madrid se escucha menos, salvo que hables con un catalán un vasco o, excepcionalmente, con un gallego); "es que me sienta mal que alguien diga "Visca Catalunya""; "es que si llevas la bandera de España eres un facha". Lo mejor de todo es que todos contienen una parte de verdad, pero ninguna de ellas es suficiente per se para poder tomar posiciones de tal calado.
Vascos, catalanes y gallegos (sobre todo) son distintos, tienen particularidades, claro que sí. Y debemos cuidarlas. Las diferencias nos enriquecen, no deben jamás separarnos. Yo, personalmente, envidio a vascos y catalanes, porque son bilingües desde que nacen. Y me da igual que el vasco sólo lo pueda hablar en zonas muy concretas del planeta tierra, es una forma de comunicarse con la gente. Porque todo esto va de gente, aunque a muchos se les haya olvidado. Rechazo que nadie me diga que España debe ser una única, porque no lo ha sido nunca. ¡Qué bien trabajó la prensa franquista! España nunca fue una única España. El centralismo franquista fue una excepción en nuestra Historia. El modelo autonómico, en mi opinión, está incompleto y mal llevado a cabo. Eso no deslegitima su intención que fue retomar el proceso de reestructuración territorial que se producía en España desde el siglo XVIII y que fue interrumpida por la Guerra Civil. Eso era lo normal, no el "una, grande y libre".
Pero que tampoco os engañen los del otro lado. No os creáis la falacia de que algunos son diferentes al resto y que por eso han de ser otra cosa. Con sus más y sus menos, sus aciertos y sus errores, sus encuentros y sus desencuentros, catalanes y vascos (que es, sobre todo, de quien se habla) han estado unidos al resto de los españoles y viceversa. No hubiéramos sido lo que somos los unos sin los otros. Ni Catalunya sería lo que es hoy por el resto de España (con sus cosas malas, sí, pero también con las buenas) ni el resto de España sería lo que es sin Catalunya (ídem de ídem). Y eso vale para todos.
Nuestras diferencias es lo que nos han hecho ser lo que somos. Creer que somos otra cosa distinta del resto es un error de concepto. Braudel decía que la geografía nos condiciona en todo. Y la Hisotria conjunta también. Que nadie niegue lo que es, porque es lo único que le va a quedar. Somos diferentes, sí, pero también somos iguales porque todos juntos hemos llegado a donde hemos llegado.

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