lunes, 1 de octubre de 2012

¿Democracia u oligarquía?

Hacía bastante tiempo que no escribía debido a que tenía el tiempo bastante ocupado, sobre todo en la publicación y difusión de mi novela, Sombras y honor (La espada de la serpiente), disponible en formato eléctrónico en Amazon. Si por casualidad quisierais más información, podéis visitar mi otro blog, Puño y letra.

Pero vuelvo a esribir por la insistencia de la señora María Dolores de Cospedal, que, para quien no lo sepa, es la presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y secretaria general del Partido Popular. La sra. Cospedal ha propuesto que los parlamentarios, estatales y autonómicos, así como cualquier cargo público, no cobren y compaginen esta labor con sus labores profesionales. A priori, lo que más puede llamar la atención es el "que no cobren", frase bastante atrayente y que puede funcionar como un reclamo populista. La realidad, y aquí es donde creo que falta información (uno de tantos fallos entre nuestros medios de comunicación), es que no es tan progre como quiere parecer. Y a continuación paso a exponer mi argumentación y mi opinión.

Esa misma frase, que es la que usa la sra. Cospedal, se puede enfocar desde otro punto de vista: si no tienes dinero no puedes hacer política. La propuesta de la sra. Cospedal implica que, o tienes una empresa cuya economía vaya más que desahogada (cosa que muy pocas pueden decir hoy en día), o tienes parientes muy ricos, o no puedes dedicarte "a lo público". ¿Saben Uds. qué es la sra. Cospedal? Abogada del Estado. Es decir, funcionaria. ¿Saben Uds. que el 90% del gobierno actual son altos funcionarios del Estado? Estas personas pueden dedicarse a la política. ¿Por qué? Porque tienen un buen patrimonio personal, lo primero. Y segundo porque, al ser funcionarios estatales, pueden pedir una excedencia (su patrimonio les permititría estar 4 años sin cobrar) y, una vez decidan que acabe su carrera política, volver a sus plazas seguras de trabajo. ¿Cuántos ciudadanos disponen (disponemos) de estas condiciones socio-económicas y laborales? Muy pocos, la verdad.

A esto que, a mi juicio, ya es suficiente para replantear al menos la cuestión, añado más argumentos. Si alguien compaginase su labor profesional con su función pública, ¿cuánto tiempo le dedicarían a la función pública? ¿5 horas? ¿6? Eso en el mejor de los caso, claro, ya que hay que cumplir 40 horas semanales de trabajo. ¿Con qué diligencia lo harían? ¿Podrían estas personas manejar miles de millones de euros en una trabajo a tiempo parcial? Lo importante es poder vivir. El sueldo para vivir me lo otorgaría mi labor profesional. ¿De verdad pienso trabajar 8 horas diarias en "lo mío" y 7 más en asuntos públicos que no me reportan nada? Sin duda yo, trabajador, no me plantearía cumplir una función pública por muy loables que sean mis intenciones. Primero, necesidades básicas. Después, ya lo vemos.

Una más. Desde la Revolución Francesa, los ideales occidentales, adjuntos a los sistemas democráticos, proclaman la meritocracia. Es decir, que aquél que valga para algo tenga la oportunidad de cumplir esa función, ignorando su origen eminentemente social. En plata, que el hecho de que provengas de un entorno humilde económica y socialmente hablando, no te impida hacer algo en lo que eres bueno. La propuesta de la sra. Cospedal implica que la meritocracia desaparece. Alguien con orígenes humildes no podría acceder a la función pública sin cobrar porque no podría subsistir, por buen político potencial que pueda ser. ¿No es acaso eso algo antidemocrático? Parafraseando a la sra. Cospedal, ¿no sería algo similar a un Golpe de Estado? Porque les recuerdo que vivimos en una Democracia Parlamentaria (eso pone en la Constitución), algo que, traducido del griego, significa "gobierno de todos". Resulta que esta propuesta es, pues, contraria a tal definición semántica.

¿Conclusiones? Si la propuesta de la sra. Cospedal sigue adelante, sólo podrán gobernar las personas que gocen de una muy buena salud económica, que son muy pocos y cada vez menos. Dejaremos atrás una democracia (mejorable, pero democracia al fin y al cabo) para articular legalmente una oligarquía (literalmente, gobierno de pocos), que puede reducir aún más el círculo de aspirantes. Lo próximo, parece, será volver al sufragio censitario (sólo pueden votar aquéllos que reúnan ciertas condiciones socio-económicas).

Si esto es lo que queremos, perfecto. pero tomemos una decisión una vez comprendamos lo que de verdad estos titulares nos quieren decir y hagámoslo de una forma consciente. No nos dejemos llevar por palabras bonitas como "que los parlamentarios no cobren".

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